domingo, 10 de febrero de 2013

Análisis del libro China Study. Parte 1

El libro de China Study, de Collin Campbell, es una de las principales referencias que utilizan los veganos para demostrar que su dieta es la más adecuada. Así que hoy les traigo un post que demuestra todas las falencias de este libro.

Aclaración: Esta es una traducción del post original de Denisse Minger, una experta en análisis de estudios. Para los interesados, ella fue vegana por más de una década; actualmente ya no sigue dicha dieta, aunque evita los lácteos porque tienen sensibilidad a estos. No tiene ninguna relación con la industria de la carne o con la industria de la leche, simplemente se dedica a analizar los estudios y verificar que estos sean correctos.

El siguiente post tiene muchos datos estadísticos, por lo que es importante revisar unos conceptos básicos:
Correlación positiva significa que a medida que una variable aumenta, la otra también lo hace. Por ejemplo, a mayor ingesta de alcohol, mayor riesgo de cirrosis.
Correlación negativa significa que a medida que una variable aumenta la otra disminuye. Por ejemplo, a mayor cantidad de ejercicio menos enfermedades al corazón.
Junto a los números que indican la significación estadística se pueden colocar uno (*), dos (**) o tres asteriscos (***). A mayor cantidad de asteriscos, es más probable que la tendencia sea real, es decir, más significativa.

Argumento 1:
El colesterol plasmático en el rango de 90-170 miligramos por decilitro se asocia positivamente con la mayoría de tasas de mortalidad por cáncer. El colesterol plasmático se asocia positivamente con el consumo de proteína animal e inversamente con el consumo de proteína vegetal.

No hay falsificación aquí. De hecho, el colesterol en el Proyecto de China tiene asociaciones estadísticamente significativas con diversos tipos de cáncer. Y, efectivamente, el colesterol plasmático se correlaciona positivamente con el consumo de proteína animal y negativamente con el consumo de proteína vegetal.
Pero esa no es toda la historia...
Nótese que Campbell cita una cadena de tres variables: el cáncer está asociado al colesterol, el colesterol se asocia positivamente con la proteína animal, y por lo tanto, deducimos que la proteína animal se asocia al cáncer. O desde otro ángulo, el cáncer está asociado al colesterol, el colesterol se asocia negativamente con la proteína vegetal, y por lo tanto, inferimos que la proteína vegetal nos protege contra el cáncer.
Pero cuando analizamos la correlación directa entre proteína animal y cáncer, no existe una tendencia positiva estadísticamente significativa:
Linfoma: -18
Cáncer de pene: -16
Cáncer del recto: -12
Cáncer de vejiga: -9
Cáncer colorrectal: -8
Leucemia: -5
Cáncer nasofaringeo: -4
Cáncer cervical: -4
Cáncer de colon: -3
Cáncer de hígado: -3
Cáncer de esófago: +2
Cáncer cerebral: +5
Cáncer de seno: +12

La mayoría son correlaciones negativas, pero ninguna alcanza una significancia estadística. En otras palabras, la única forma en que Campbell podía culpar a la proteína animal era utilizando una tercera variable -el colesterol-. Si la proteína animal fuera la verdadera causante de estas enfermedades, Campbell debería poder citar una correlación directa entre consumo de proteína animal y cáncer.

¿Y qué hay de la proteína vegetal? Puesto que la proteína vegetal se correlaciona negativamente con el colesterol plasmático, ¿eso significa que la proteína animal se correlaciona con un menor riesgo de cáncer? Demos un vistazo:
Cáncer nasofaringeo: -40**
Cáncer cerebral: -15
Cáncer de hígado: -14
Cáncer de pene: -4
Linfoma: -4
Cáncer de vejiga: -3
Cáncer de seno: +1
Cáncer estomacal: +10
Cáncer al recto: +12
Cáncer cervical: +12
Cáncer de colon: +13
Leucemia: +15
Cáncer de esófago: +18
Cáncer colorrectal: +19

Sólo tenemos una correlación estadísticamente significativa con un cáncer poco común, el cual NO está relacionado con la dieta (cáncer naofaríngeo), pero además tenemos más correlaciones positivas que con la proteína animal.

De hecho, si observamos únicamente la variable "muerte por todos los tipos de cáncer", la asociación con la proteína vegetal es +12, con la proteína animal es +3. Entonces, ¿por qué Campbell relaciona la proteína animal al cáncer, y afirma que la proteína vegetal no protege contra esta enfermedad?

Adicionalmente, la afirmación de Campbell sobre el colesterol y el cáncer deja de lado algunos puntos importantes. Lo que él no menciona es que el colesterol plasmático está asociado a otras variables no nutricionales conocidas por aumentar el riesgo de cáncer, entre estas la esquistosomiasis (correlación de +34*) y Hepatitis B (correlación de +30*).

Argumento 2:
El cáncer de seno está asociado a la grasa en la dieta (la cual está asociada a la ingesta de proteína animal) e inversamente correlacionado con la edad de la menarquia (mujeres que alcanzan la pubertad a edades más tempranas tienen mayor riesgo de cáncer de seno).

Campbell está en lo correcto cuando afirma que el cáncer de seno se relaciona negativamente con la edad de la primera menstruación -una correlación de -20. No es estadísticamente significativo, pero con lo que sabemos sobre la exposición a las hormonas y el cáncer de seno, esta correlación tiene sentido. Y existe una correlación entre ingesta de grasa y cáncer de seno; una correlación no significativa de +18 para grasa como porcentaje de calorias totales, y de +22 para el total de lípidos ingeridos. Pero, ¿no existen otros factores alimenticios o de estilo de vida que tienen una correlación más fuerte? Demos un vistazo a la correlación entre cáncer de seno y otras variables:
Nivel de azúcar en la sangre: +36**
Ingesta de vino: +33*
Ingesta de alcohol: +31*
Consumo anual de fruta: +25
Porcentaje de la población que trabaja en la industria: +24
Hexaclorociclohexano en la comida: +24
Ingesta de almidón y azucar procesados: +20
Ingesta de maíz: +20
Ingesta diaria de cerveza: +19
Ingesta de legumbres: +17

¿Por qué Cambell culpa a la grasa de origen animal cuando existen otras correlaciónes más fuertes?
Seguramente, consumir carne y lácteos de animales a los que se les inyecta hormonas podría aumentar el riesgo de cáncer de seno debido a la gran exposición a hormonas; pero esto no es suficiente como para generalizar que todos los productos de origen animal causan esta enfermedad. Tampoco es una correlación de +18 para calorías de grasa suficiente para indicar que la grasa causa cáncer de seno, cuando el alcohol, el azúcar y almidón procesados tienen una asociación más fuerte.
Por cierto, la proteína animal en general (no sólo la grasa), se correlaciona con el cáncer de seno en +12, lo cuál es más bajo que la relación con vegetales de color claro, ingesta de legumbres, fruta y otros alimentos vegetales.

Argumento 3
Para aquellos con riesgo de cáncer al hígado (por ejemplo, por infección crónica con el virus de la Hepatitis B) un aumento en la ingesta de comidas de origen animal y/o un aumento de las concentraciones de colesterol plasmático están asociados a un mayor riesgo de enfermedad.

Incluso si los productos de origen animal no causan cáncer, ¿pueden estos provocar la aparición de esta enfermedad cuando otros factores de riesgo están presentes?
Así que miremos a las poblaciones con el mayor índice de Hepatitis B y veamos qué es lo que provoca el consumo de productos de origen animal en esta población. En China Study, una variable documentada fue el porcentaje de Hepatitis B en cada población. Estos porcentajes variaban entre 1-29%.
Si tomamos solo aquellas comunidades que tienen 18% o más, eso nos deja con los grupos de alto riesgo.
El consumo de productos de origen animal en estos lugares varía de 6.9 a 148,1 gramos al día, y el índice de cáncer de hígado varía de 5,51 a 59,63 personas por cada mil.

Si graficamos el índice de mortalidad por cáncer al hígado con el consumo de productos de origen animal en las áreas con alto riesgo de Hepatitis B (18% o más), deberíamos observar que los índices de cáncer aumentan a medida que aumenta el consumo de alimentos de origen animal. Eso indicaría que los alimentos animales promueven el crecimiento del cáncer. Pero aquí está el gráfico de lo que realmente obtenemos:


En estas áreas de alto riesgo de cáncer al hígado, el consumo total de alimentos de origen animal tiene una correlación con el cáncer de higado de.... +1. Eso es todo, rara vez obtenemos en estadística un 0, pero este resultado está sumamente cerca de la neutralidad.

Si descomponemos en las diferentes variedades de alimentos animales, en vez del consumo total, obtenemos las siguientes correlaciones:
Carne: -7
Pescado: +11
Huevos: -29
Lácteos: -19

En otras palabras, parece ser que las comidas de origen animal no tienen prácticamente ningún efecto, ya sea positivo o negativo, en la ocurrencia del cáncer de hígado. 

Campbell también menciona que el colesterol plasmático se asocia al cáncer de hígado, lo cuál es correcto: la correlación estadística cruda es estadísticamente significativa con +37. Si es cierto que el colesterol en la sangre es de cierta forma un causante del cáncer de hígado, deberíamos ver que la correlación positiva se mantiene o aumenta en los grupos de alto riesgo. Demos un vistazo:

En los grupos de alto riesgo, la correlación entre el colesterol total y el cáncer al hígado cae de +37 a +8. Si bien aún es positivo, la correlación no es significativa.
Si yo fuera Campbell, daría un vistazo no sólo a la proteína animal y el colesterol en relación con el cáncer de hígado, sino a muchas otras variables que tienen una correlación positiva con esta enfermedad. Por ejemplo, ingesta diaria de licor tiene una correlación de +30*, la ingesta total de alcohol tiene una correlación de +28*, el cigarrillo tiene una correlación de +27*, la ingesta de cadmio tiene una correlación de +38**. 

Pronto les traeré la parte dos del análisis de este libro.



2 comentarios:

  1. Genial.
    Excelente y muy trabajado análisis.

    Enhorabuena.

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  2. Tienes un blog magnífico. Es una lástima que ya no puedas postear de forma asidua. Un abrazo desde España.

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